La Independencia.

Ayuntamiento-de-Balmaseda.

Una semana y sabremos qué será de nosotros en lo que a materia de gobierno municipal se refiere. Durante esta dura semana, lo único que nos queda a los partidos tradicionales -a pesar de independientes- es pensar que el grupo que formamos ofrece la escucha necesaria a todos los segmentos de la población y la actuación como hasta ahora (aunque luego sean otros los que se coloquen las medallas) como para que nos apoyéis en las urnas. Pensar que ninguna urna está llena hasta que los balmasedanos nos acerquemos a meter nuestro sobre, y que ese es precisamente el momento de independencia personal e intransferible que desde las formaciones más modestas necesitamos que se medite lo necesario.

Ahí es donde a muchos les asaltan las dudas típicas: “¿es buena la mayoría absoluta para Balma?”, “Si soy consciente de que la mayoría absoluta no es buena, ¿por qué voy a votar a los de siempre?”, “¿es útil mi voto si se lo doy a tal o cuál partido?”… ese momento de indecisión es donde muchos tenéis que sentiros tan independientes como nos sentimos en la CLI, y poneos en los zapatos de un grupo con la experiencia de verse capacitado para pensar que efectivamente sabe cómo afrontar las contribuciones que vengan desde cualquier barrio, establecimiento, cuadrilla o empresa de la Villa y resolver, entre todos, los problemas que los vecinos planteen.

No es válido el argumento de votar a la persona o no votar a la persona. Hay que tener claro que en el único sitio en el que se vota de esa manera es en los reality shows al mandar el SMS de turno para que gane nuestro Fulano favorito, porque no tiene mayor implicación que esa: ganar el concurso o perderlo. En cualquier elección política se vota a un partido, no os hagáis líos pensando que votar a alguien es votar a su cabeza de lista. Y la implicación es enorme: gestionar un ayuntamiento no es comer carne cruda en la Patagonia, cocinar un León-come-gamba  o llorar porque no te hace caso la Esteban. Es adquirir una responsabilidad en base a una confianza recibida en los comicios.

De la misma manera, votar a la CLI no es traicionar el voto que estamos acostumbrados a dar a las grandes fuerzas, sino darle un impulso a la única formación que se va a entregar al 100% por lo ocurre en los 22,3 km² de Balmaseda, por la simple razón de que su esfuerzo se centra ahí. Exclusivamente ahí.

En la CLI no tenemos que perder el tiempo en pensar cómo promocionar internamente para llegar a otras instituciones, ni en cómo satisfacer necesidades impuestas desde otros fueros porque se hayan perdido otras alcaldías, ni nos puedes achacar falta de ilusión o compromiso. Llevamos 25 años ofreciéndonos por el bien común de Balmaseda, escuchar las propuestas de la gente para mejorar entre todos. Sumar y construir, o al menos dar pie a ello.

Sin embargo, las razones por las que finalmente no contemplaste votarnos fueron unas veces que estábamos en época de vacas gordas (y ¿para qué cambiar el voto si todo iba bien?) y otras veces que estábamos en crisis (y ¿cómo va la CLI a hacer algo?)… Piénsalo: ¿no es incongruente?… ¿No has pensado que si alguna vez hay que cambiar es ahora?… ¿Y si nos votas esta vez?.

Imagínate que te sorprendemos porque aquellos jóvenes a los que no votaste precisamente por serlo, ahora tienen 25 años de experiencia como concejales en el Ayuntamiento. ¿De verdad piensas que en 25 años no hemos aprendido nada sobre política municipal?.

Tú eres independiente. Tú decides. Nosotros te esperamos.

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