Hace muchos años, a finales del siglo pasado, en Balmaseda teníamos un ratio de fiestas al mes (populares, no oficiales) que sobrepasaba 1 fiesta/2 meses. Comenzaba el año con la Nochevieja y el concurrido cotillón de Reyes, después había unos carnavales potentes, con carrozas y cuadrillas implicadas, más tarde la Semana Santa, y 49 días después la romería en Kolitza, en julio teníamos El Carmen, en Agosto el pasodoble de Nuestraseñora, Sanroque y sanroquillo, en octubre San Severino, y volvíamos a empezar. La sostenibilidad presupuestaria municipal de ese ratio duró lo que pudo, hasta que un buen día se decidió que había que reajustar el calendario para poder tener fiestas de calidad, y no en cantidad.
De entre las presupuestadas por el ayuntamiento, las de Agosto se eliminarían del calendario porque la falta de gente en el pueblo, la coincidencia con fiestas del entorno y el gasto que suponían no eran -a juicio del consistorio- compatibles. Así, el dinero gastado, o maquillando la expresión, las actividades de la fiesta de agosto serían destinadas a reforzar las del Carmen y San Severino. El año 2.003 fue el año en el que el PNV dijo que no habría más fiestas de agosto y el 2.004 fue el primero en el que no se celebraron. La principal justificación de la supresión fue la irrupción en 1.999 del Mercado Medieval en el calendario, ya que el presupuesto necesario para convertir el evento en el mejor mercado de ese tipo a nivel estatal era inasumible si se mantenían.
Dicho esto, al excusar la desaparición de las de agosto con la mejora de las demás me gustaría aprovechar la hemeroteca del Clinex en la que se registraban todas las actividades culturales y deportivas de la Villa. Para eso, mi compañero Eugenio en primera instancia, y finalmente Txus, me han ayudado a encontrar el programa de fiestas del Carmen del año 1.989. Cuando todavía no se habían decidido todas esas modificaciones. Este era el programa a grandes rasgos:
Viernes 14 Julio 1.989 – Safari fotográfico, Becerrada local, pelota mano (profesional) y verbena.
Sábado 15 Julio 1.989 – Cto. Bizkaia de Ciclismo, Concierto banda Mpal. de Medina de Pomar, Toros, Concierto “Dinamita pa´los pollos” y verbena.
Domingo 16 Julio 1.989 – Cto. Bizkaia de Ciclismo, El Bombero Torero y verbena.
Como se puede comprobar con respecto a 2.015, efectivamente se han reubicado el concurso de tortillas y el de marmitako o la bajada de barcas. Y la pelota se ha ido a octubre con San Severino… pero, ¿de verdad no es necesaria un poco de innovación en el cartel de fiestas?¿Algún concurso diferente? Hoy en día se me antoja difícil no encontrar algún que otro concurso gastronómico o campeonato diferente, con todas las buenas ideas que seguramente haya en internet. Algo que no haga a todo el pueblo decir con ironía “Guau! Qué fiestas las de El Carmen” cuando vea que en el cartel se incluyen las entregas de premios, la presentación del Balmaseda F.C. o el pintxopote aprovechando que el día 16 cae jueves. Por no hablar de que se corte el -poco- tráfico por la plaza San Severino hasta el punto de que la Ertzaina tiene que meter su coche por enfrente de la entrada a la antigua Ipar Kutxa para poner unos herri-kirolak [en los que, por cierto, la falta de relevo generacional hace cada vez más necesaria una ambulancia cerca].
Por otro lado, en lo que respecta al principal gasto sobre el que giraban las fiestas del Carmen para aprovechar -supongo- el montaje de la plaza ambulante, el protagonismo de los toros ha quedado reducido a la becerrada popular (de lo cuál me alegro). De todas las cosas que han cambiado, esa es la que más me reconforta, aunque esperemos ir en la línea de Madrid, La Coruña o Cataluña. Para mí, repito: para mí (no para la CLI), ni los toros son una fiesta, ni los toreros unos “maestros”; de hecho me parece una falta de respeto meter a los toreros en el mismo saco que a los artesanos de vidrio, madera, metal, piel o cerámica que nos visitan una vez al año en mayo… y no digamos ya de los profesores encargados de enseñar en las escuelas a las generaciones futuras. Por eso, me alegro de que la sociedad esté evolucionando hacia festejos populares sin más animales que el Saltamontes en las barracas. Me quedo, a toro pasao, con que al menos las Habaneras son un oasis entre tanto desajuste.
Iván Fernández Barcenilla
