#SinFiltros – Ander Rivero
“Oye Ander, las fiestas de San Ignacio son mejores que las del Carmen”
Por supuesto que sí, estoy muy de acuerdo. Es porque tienen los ingredientes principales para que así sea; unas fiestas populares, que se organizan desde el barrio y son participativas. Las hace la gente.
La más sincera enhorabuena a al barrio San Inazio que se ha consolidado ya en el calendario festivo de Balmaseda.
En las fiestas de San Ignacio el ayuntamiento colabora económicamente: Markelin, escenarios, baños, sillas, mesas y demás recursos materiales disponibles. Pero lo organizan los vecinos y vecinas de la comisión del barrio, ahí es donde se diseña el programa y se toman todas las decisiones. El ayuntamiento sólo está ahí para ayudar y facilitar. Desde mi punto de vista, es el ejemplo de cómo deben organizarse unas fiestas, desde lo popular y lo participativo.
Concurso de tiragomas, concurso de rana y fichas, bingos, mus, tute, fiesta de la espuma, grafitis… cosas sencillas, sin mucha inversión. Y al final, éxito asegurado. Pues claro. Es que incluso la predisposición cuando vas allí es distinta; vas con otra sed, a colaborar con el barrio, a participar de lo popular, o por la nostalgia noventera de cuando había 5-6 fiestas de barrio al año.
Ojalá vengan más barrios con esta iniciativa, desde este ayuntamiento tendrán siempre la puerta abierta y todas las facilidades.
Las comparaciones son odiosas. Creo que las del Carmen se toman desde una posición más pasiva, más de “consumir” la fiesta que de “producirla”, como quien paga una entrada para un show o un concierto. Lo que desemboca en inevitables críticas y comparaciones, claro. Y considero que no es cuestión de gastar más dinero (ya somos una villa que invierte dinero en otros eventos de ocio que son envidiados como el mercado Medieval, Semana Santa, Basquetxoks, San Severino, etc..)
Competir en ocio con los Cármenes de Santurtzi, Barakaldo, con C- Tangana o con Alejandro Sanz en el BEC, no es (ni tiene que ser) objeto de las fiestas del Carmen.
Y para muestra un botón; valorando las fiestas del Carmen, lo más exitoso fue a su vez lo más económico y lo que mayor retorno social y festivo ha tenido:
– El campeonato de futbito tuvo un ambientazo todas las tardes en los Maristas, tanto de juego como de público.
– La bajada de barcas tuvo a más de 100 personas en el río y más de 25 embarcaciones.
– DJ Pani llenando el viernes la plaza hasta atrás ¡Menudo crack!
– Mucho marmitako en putxera y más de 25 tortillas participando en el concurso organizado por la cofradía, que luego se reflejó en la comida en la casa de la villa.
– La Bizkaiko Itzulia que es una joya de carrera.
– La Txosna del Basket, que ofreció tremendo ambientazo en la plaza.
Y la pena que este año no haya habido Habaneras, pero seguro estarían en esta lista.
Tras la pandemia y ya casi un año completo de eventos (por fin), como concejal te lleva a la reflexión de que una fiesta sin participación no es nada más que un montón de eventos en un cartel, sujeto por supuesto al veredicto ciudadano.
Mientras pienso en todo esto, no me quiero olvidar y de paso agradecer de nuevo a las personas y asociaciones que sí acuden a las comisiones a aportar ideas y a colaborar (entre ellas nunca falla el barrio San Inazio) y que mayormente estarán de acuerdo con esta reflexión.
Lo dicho, ojalá San Inazio nos marque el camino y desde aquí animar a la juventud, las asociaciones, las cuadrillas, los txokos, los grupos de amigos/as, los barrios, los bares, los comercios… para que trabajando desde lo colaborativo tengamos unas fiestas con mayor espíritu popular.
La fiesta, la alegría colectiva, es asunto de infinito alcance. Y más en estos tiempos
Realmente, desde siempre, las fiestas de El Cristo, Trascorrales, por supuesto, barrio de San Ignacio, Magdalena, etc. han tenido un sabor muy especial, muy nuestro. También es cierto que cuando yo era jovencita las fiestas de El Carmen, con su feria de ganado y de San Roque, no eran en absoluto sofisticadas, no teníamos que competir con ayuntamiento alguno. Entre nuestra querida banda y algún grupo más moderno, lo pasábamos genial. En aquellos años se cerraban los clubes, para que la gente estuviera en el frontón.
Los coches de choque (burradas hacíamos), las casetas de tiro al blanco con aquellas chimberas trucadas (a las que se le cogía rápidamente la desviación), y la tómbola, con la muñeca chochona, ambientazo. Las txoznas, rincones de encuentro en los que se dejaban de lado las rencillas entre barrios (por ejemplo los del Campo las Monjas y los de el Cristo, declarábamos zona de paz, ¡mañana, sería otro día, para tirarnos piedras!) Y, aquellos bancos, con carteles imaginarios, pero siempre sentados los mismos; claro, tampoco los necesitábamos, para eso teníamos las barras del paseo y las del frontón, no se como no nos matamos.
Sinceramente, me gustan aquellos tiempos y, veo que en Balma se está volviendo a aquella manera de ser muy nuestra.
Hablando de fiestas, no quiero dejar de recordar el año que nos dejaron sin fuegos artificiales y se llenó el paseo, todos imitando fuegos artificiales y cantando aquello de «Celedón se ha hecho una casa nueva con los fuegos del frontón». Naturalmente, Zapa y compañía a la cabeza y, yo en medio.
Te doy la razón, ojala se tome nota de que esas son las fiestas que nos gustan.
Gracias
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