“la imagologia es más fuerte que la realidad” Milan Kundera.
La expresión “una imagen vale más que mil palabras” se ha quedado corta, quizás hoy en día lo más acertado sea decir que: “una imagen vale más que mil ideas”. Milan Kundera, en su novela “la inmortalidad”, resumió el insoportable arrinconamiento de las ideas en favor de las imágenes e inventó una nueva ciencia para su estudio: la imagología.
Todo lo importante se puede adelgazar y simplificar hasta hacerse hueco y vacío, como si la anorexia ideológica estuviese llamada a ser el pensamiento dominante del siglo XXI. Interesa menos lo que piense, lo que diga o lo que haga un político, que la forma en la que sale publicado en el periódico o retransmitido por televisión. Para ayudar en esa tarea de travestir la realidad y convertirla en una imagen, cuentan con la ayuda de los imagólogos: Asesores de prensa, guionistas de discursos, “comunity manager” o politólogos. Hasta peluqueros, maquilladores o logopedas pueden formar parte de ese pequeño ejército, sin el cual es imposible entender la política de hoy en día.
La tendencia a simplificar las ideas hasta prácticamente la caricatura para que lleguen a la masa, transformando un corpus ideológico complejo en una colección de media docena de consignas inconexas, es penoso y triste. Pero se convierte en trágico cuando la imagen que pretende simbolizar y representar esas ideas resulta, no ya simplista que es lo más habitual, sino incluso de mal gusto, “kitsch” . Todo aquello a lo que representa se convierte entonces en una broma de mal gusto.
La imagen de la semana (lamentablemente quizás la del año) es el concejal de empleo del Ayuntamiento de Balmaseda en la portada del periódico de más tirada, con un bingo de juguete. “El trabajo en Balmaseda es una loteria” reza el titular que acompaña la foto. Solo con ver la foto queda claro que los “imagólogos” de Isatxu, no tuvieron un buen día. Con su convocatoria a la prensa no calibró los resultados de su indisimulado afán de protagonismo. Olvidó la ley más importante de la “imagologia”: En el mundo de hoy en día cualquier idea tiende a ser resumida y representada a través de una imagen. A nadie le interesa ya su fallida pretensión de transparencia, su incuestionado interés por la igualdad o su innegable preocupación por los más desfavorecidos. Todo queda eclipsado, anulado y sustituido por su imagen junto al bombo del bingo. El bingo se convierte en el centro del debate, el núcleo de la noticia.
El debate ha sido si un bingo de juguete puede ser un instrumento aceptable de selección de personal. Si un bingo de plástico puede ser la imagen que trascienda del proyecto de LANBIDE de generar programas de empleo para personas con difícil inserción laboral. Programas que, gracias a esa imagen, han quedado asociados con el azar y la suerte y no con el merito, la capacidad, la igualdad y la justicia social. Se ha debatido también si no se podía haber evitado el bochorno mediático. Si era necesario que todas las televisiones si hiciesen eco, convirtiendo a Balmaseda en un festín para los carroñeros mediáticos. Y por último si fue positivo que se asociase la marca “Balmaseda” con un proceso polémico que la prensa generosamente solo calificó de “insolito”. Quizás por no usar palabras más gruesas en la portada. La “b” de nuestro logo, estos días ha sido la “b” de bingo.
Candidatura Local Independiente.



