Parecido no es lo mismo.

#SINFILTROS – Ander Rivero

Este año leí la noticia de que una persona había puesto una reclamación en el teleférico de Fuente Dé porque llegó arriba y estaba nublado, como si el de la taquilla tuviera el control sobre la meteorología.

No suelo escribir aquí mucho sobre política municipal pero el otro día un buen amigo me dijo “joer, tampoco hay tanta diferencia visible entre cuando gobernaba el PNV y vosotros ahora”. A uno eso le hiere el orgullo (jiji), y tener que dar una respuesta tan firme como persuasiva me hizo reflexionar. Partiendo de esa reflexión escribo esto aquí.

Lo primero: hay que ser sincero. Con la experiencia de estos dos últimos años puedo afirmar que hay muchos asuntos de gestión municipal en los que no hay (ni puede haber) tanta diferencia entre cómo lo hacemos nosotros y cómo se hacía antes. Me refiero a servicios como la limpieza, la jardinería, la recogida de basuras, las hierbitas y matorrales que salen en verano, la oferta deportiva o cultural o la rapidez con la que se arregla una acera o un banco. Son cosas que están sujetas a otro tipo de variables donde no siempre tienes todo el control. Se puede ser ligeramente más ágil, proponer una oferta cultural distinta, puedes tener una buena idea y ser original un día, ser mejor en un área concreta… pero nunca las diferencias van a ser tan notorias como para que el balmasedano medio perciba un gran cambio en este sentido. Ni el PNV es 100 veces mejor que nosotros en estas cosas, ni al revés.

Son motivos diversos, me explico.

La lentitud de la administración pública con sus farragosos procesos, procedimientos, cauces, fases… He vivido situaciones verdaderamente bizarras con esto y cuando he ido muchas veces a decir “pero ¿porque no se puede hacer así?”

La respuesta siempre es razonada, porque lo público es de todos y eso es algo de infinito alcance. Las cosas hay que hacerlas bien, respetando las leyes, unas leyes que muchas veces atienden a la sola motivación de garantizar que nadie se beneficie de lo que es de todos/as. Mas ahora cuando por fin disponemos de un interventor que asegura que los gastos e ingresos se realizan de manera rigurosísima.

Luego está la estructura de personal. La inmensa mayoría de servicios cuentan con la profesionalidad de los técnicos independientemente del color que gobierne. Siendo el organigrama, el reparto de roles o la carga de trabajo similar y partiendo de una cultura de trabajo arraigada donde es difícil cambiar dinámicas. Esto es algo que en muchísimos aspectos es beneficioso y en otros no tanto.

También está la externalización de servicios. Al privatizar un servicio pierdes en cierta manera control sobre el trabajo externalizado porque para eso se ha redactado en un contrato y unos pliegos que duran años, con turnos, frecuencias, tareas, calendarios… donde hay poco margen de maniobra y donde se complica priorizar sobre la marcha, balancear servicios, incrementar la intensidad en un momento concreto… Se puede hacer, pero es igualmente difícil demostrar con pruebas que algo no se está haciendo, porque bien o mal, las cosas se hacen y los servicios se dan. Que el grueso de quejas e incidencias sean sobre el estado de las flores de la jardinera, sobre ampliación o reducción de horarios, sobre el baldeo de una calle o la vegetación del río es síntoma de que vivimos en una sociedad (un pueblo) que mayormente tiene las necesidades cubiertas (exceptuando el ratio de empleo y el número de perceptores del banco de alimentos, cosas mucho más graves por ejemplo)

Expuesto esto, hay que reconocer que las críticas que se lanzaban cuando éramos oposición sobre cuestiones cosméticas- estéticas no eran todo lo nobles que uno puede defender. Que no digo que no haya que criticar estas cosillas, ojo, la fiscalización y la presión de la oposición son imprescindibles. Y, no nos engañemos, es una técnica facilona para desgastar al contrario. Supongo que es algo de lo que te das cuenta cuando eres gobierno, claro.

Por eso cuando ahora veo al PNV haciéndolo de una manera consciente (tras haber estado 40 años gobernando y conociendo estas vicisitudes) es algo que no deja de llamarme la atención, aunque estén en su respetable derecho de hacer ese tipo de crítica.

Esta semana he leído que “el ex-alcalde de Alonsotegi por el PNV será juzgado por pagar 681.000 euros por obras no ejecutadas”.

También esta semana a finales de septiembre he visto que 153 personas han aportado su opinión de manera constructiva en la ordenanza de terrazas, enriqueciendo con ello el criterio para la redacción de la misma. Si esto se convierte en norma en Balmaseda, ya habremos ganado mucho. Para esas cosas vinimos.

Y precisamente ahí radica la diferencia: en los valores, en la disparidad de cómo entendemos lo público. Mirad, podemos ser parecidos en muchos aspectos anteriormente comentados, pero os aseguro que la CLI no tiene planeado nada que sea ilegal. Esta misma semana ha ganado el concurso de limpieza de edificios una empresa (del pueblo) porque ha presentado una oferta objetivamente mejor. Un proceso claro, transparente, justo. Hacer las cosas de esta manera es lo que sí garantizamos. Nosotros no vamos a hacer pelotazos urbanísticos, ni pasarelas en la Avenida que te enteras de que fue construida de manera irregular, tampoco vamos a estar cuando esto termine en el consejo de una empresa eléctrica. Queremos aportar unos valores que se mueven en el plano moral y más democrático, que hagan que Balmaseda se enriquezca sustancialmente como sociedad, más allá de la belleza de una jardinera con flores. He ahí el gran valor diferencial que podemos tener frente a gigantes y maquinarias como la del PNV,

A nosotros no nos mueve más que estar en el pueblo, para que se escuche a todo el mundo y no siempre a los mismos/as. Mi amigo decía que no se aprecian diferencias, pero la clave no está tanto en lo bien que tienes recogido y ordenado el salón sino en la mierda que puedas acumular dentro de los armarios.

Un comentario en “Parecido no es lo mismo.

  1. A esa labor impecable que estáis realizando, hay que añadir que os ha tocado la peor época; el COVID, que ha desmontado la vida como la conocíamos de una forma increíble; y, no os habéis echado atrás. ¡BRAVO! y gracias.

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