De cerros y Horcasitas… cuando no querer desenterrar el pasado puede significar enterrar el futuro sin querer

SIN FILTROS – Ander Rivero

El pasado día 23 de enero, como cada mañana, el primer rayo de sol del día se posó sobre las ruinas del Cerro del Castillo. Se vivió una mañana muy bonita, mientras la Cátedra UNESCO (UPV/EHU) ofrecía unas charlas sobre las excavaciones realizadas el pasado verano a unas 150 personas, el grupo Orexinal ofreció algunos de los vinos y txakoli locales de Balmaseda. Mañana soleada, una charla interesante, unos txakolis y un poco de chorizo a la sidra con vistas a una villa que parece una maqueta a escala 1:1.

La gente se volvió para casa con una idea más completa de lo que el pueblo de Balmaseda tiene allí arriba. Para mí, la cosa más bonita del Proyecto del Cerro Castillo – Ondare Bizia es ver cómo la gente lo va haciendo suyo, cómo se comparte y se socializa el proceso, cómo se está sensibilizando en el amor y el respeto al patrimonio… Gracias a todos los que lo hacen posible porque no cabe duda de que esto nos hace mejores.

Y es que hay maneras y maneras de entender el patrimonio. Con el Palacio de Horcasitas, por ejemplo, ocurrió que como la mayoría de la gente no conocía cómo era realmente el palacio y el patrimonio que atesoraba en su interior, se pudo hacer aquella intervención contemporánea, tan impúdica como millonaria, con ese alero metálico (me llegaron a decir que era una obra maestra neobarroca ¡jajaja!). Por cierto, lo que había dentro he podido verlo hace poco. Está en Markina en un pabellón industrial donde cristo perdió el mechero, entre una inmensa maraña de cajas de cartón se puede averiguar lo que parecen cuadros, libros, una biblioteca, muebles barrocos, cabeceros de cama, revistas, una lavadora del siglo XIX…
Vale, que el espacio de Horcasitas se ha re-significado y que hoy en día es un estupendo y maravilloso espacio para la realización de exposiciones de arte, catas de txakolí, pucheras, presentaciones de libros, conferencias y todo tipo de ferias. Se ha quedado como un contenedor idóneo para la vida moderna y ojo, soy el primero que lo disfruta y casualmente el responsable de programar cosas en el mismo. Cuando se hizo el Basquetxok, algunos sacaron tanto pecho por la finalidad de la obra que solamente les faltó darle las gracias al dios Quetzalcoatl por entregarle los primeros granos de cacao a los toltecas. Es sonrojante pretender justificar el daño patrimonial con un espacio para eventos o con la pretensión de hacer un hotel-spa. Seguramente se podía haber resignificado el espacio igualmente pero de una manera más respetuosa con el patrimonio que ya estaba dentro, haciendo a la gente conocedora y partícipe del propósito, más de todos…

Acompañadme ahora en la historia del dispendio de dinero público sin rumbo del Palacio de Horcasitas desde que los dueños decidieron ponerlo a la venta… Veréis que de gracioso tiene poco, y que es sonrojante sacar pecho de esta gestión.

Ya os hacemos la suma. En total, son 7.296.208 euros de dinero de todos y todas, porque las subvenciones, vengan de donde vengan, salen del mismo sitio: nuestros impuestos. Da para pensar un rato.

No miento si digo que si levantas el tejado del puente viejo y haces una terraza “Top Roof – Gastro – Cocktail” tienes definitivamente el mejor lugar del pueblo para tomar cava en cubitera o unos gin-tonics. Muy ricos, claro que sí, pero seguiría siendo un atropello al patrimonio.

Imagen de archivo durante el vaciado del palacio de Horcasitas.

Así que estos días, viendo la ilusión y el entusiasmo que está causando entre la gente este nuevo icono de Balmaseda, principal artífice del comienzo de una era en la que la arqueología nos permitirá conocer nueva información sobre lo que fuimos, he de acordarme de cuando llovía dinero para aquel fastuoso proyecto que se quiso hacer en el Cerro del Castillo sin excavaciones arqueológicas previas, en una época en la que florecían los centros de interpretación y la falta de sensibilidad. Hace solo cuatro o cinco años, cualquier proyecto de arquitectura estaba por encima de cualquier respeto al pasado. Las imágenes que acompañan al texto hablan más alto y son más explícitas que cualquier cosa que pudiera escribir.

Aunque quién sabe, en un universo paralelo quizá estaríamos hoy disfrutando de un maridaje de brandy armenio con sushi en el “Hill of the Castle Sky Lounge”, la mar de contentos.

Menuda bala esquivamos, tú.

Un comentario en “De cerros y Horcasitas… cuando no querer desenterrar el pasado puede significar enterrar el futuro sin querer

  1. Hola Ander y a todos. Ni que decir que estoy loca con las excavaciones del Castillo; ¡ya era hora!
    En cuanto al palacio de Horcasitas, que tuve el placer de conocer; te puedo asegurar que era un lujo; la biblioteca, enorme y llena de libros, las habitaciones con unos muebles….. pues eso, de palacio. No se a quien se lo ocurrió la brillante idea, pero siempre he dicho que fue una barbaridad. Se podía haber dejado como museo y, habilitar salones para actos, sin despojarlo de todo lo que había dentro.
    Por lo que dices, esas joyas, están muriendo poco a poco en un almacén. ¡Qué lástima!
    Gracias, Ander

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