Haciendo lo que nadie hacía – CLI
Sí, lo sabemos: las piscinas han tenido que permanecer cerradas muchísimo más tiempo del que nos hubiera gustado a todos y todas. La pequeña, además, ha sido la última en poder estar disponible. Estas líneas queremos que sirvan para explicar algo -a toro pasado, sí, también lo sabemos- que creemos que es necesario que se sepa.
Lo primero de todo es dejar claro que si el ayuntamiento no abre una piscina en plena ola de calor no es por gusto, ni por incompetencia de sus trabajadores. Es por el principio de responsabilidad. Si ello coincide con una ola de calor, es una putada, pero es así y hay que aceptarlo. Los propios empleados ya avisaron de ello a los equipoS de gobierno anterioreS, en plural, porque el problema igual de viejo que la instalación.
50.000 litros de consumo diarios.
Esa es la cantidad del consumo que pocos días antes de la apertura el Consorcio de Aguas ha corroborado al Ayuntamiento que llevaba siendo así en las piscinas de Balmaseda desde hace años.
Entonces la pregunta fue: si la recirculación de la piscina grande para mantenerla en óptimas condiciones constantemente genera un consumo de 20.000 litros al día… ¿qué pasa con esos otros 30.000 litros diarios de gasto? Efectivamente, muchos de ellos se perdían por el camino.
Había -al menos- una fuga que provocaba un gasto mucho mayor que el que debiera ser.
¿Por qué? Porque las labores de mantenimiento de algunas instalaciones de las piscinas han sido así de insuficientes durante años y años, incluso los veranos de 2019 y de 2021 en el que la CLI gobernaba, no nos escondemos. Abrir la piscina en fecha era prioritario sobre lo demás… ¿Entendéis ahora por qué había zonas como la fuente junto al bar casi siempre con ese chocolate en el suelo? Pues eso. En cuanto se ha decidido planificarse y programarse ciertos protocolos se han identificado cosas mal y se han reparado.
El problema que ha provocado el cierre de la piscina ha sido encontrar dónde estaba esa pérdida de litros diarios que desde hace años y años llevaba existiendo. Hubo que hacerlo probando por tramos, y se encontró rápido. Otra vez más, dirán que subsanar cosas que llevaban mal mucho tiempo es “gestionar mal”, de la ciudadanía depende valorar si identificar algo y arreglarlo de una santa vez es gestionar bien o mal. Para nosotros eso era parte del #AhoraSí que prometimos en 2019.
¿Por qué no podía haberse hecho antes? Porque no se puede hacer en mayo si la piscina no se abre hasta junio. Los tiempos que permiten certificar el correcto estado del agua de una piscina son así de cortos, y si hay un problema con ello, apenas hay margen para solucionarlo de un día para otro. Lo que sí está confirmado es que las piscinas de Balmaseda son las que más garantías han tenido en Bizkaia este verano por todo lo que hemos tenido que hacer.
¿Y la piscina pequeña? Pues como les suele ocurrir también a sus pequeños usuarios, ha sufrido las consecuencias de lo que hacen mal los mayores. Se sabía que había una fuga desde hace años y no se ha hecho nada en décadas, así que cuando ha habido que hacerlo el remedio obligaba a repararla por completo, incluyendo la obra que ha provocado que esté cerrada más tiempo.
Esta claro que haga lo que haga el CLI, hay que criticar, no? Pues, no. Mira que llevo años sin ir a las piscinas y, ya entonces, no había un mantenimiento de las mismas. No me refiero a la limpieza, etc, ahí sin quejas, pero lo que son las piscinas en sí, se limpiaban, se llenaban, se vaciaban y «hasta el próximo verano». Sí hasta las piscinas más pequeñas de obra, necesitan una revisión a fondo, ni que decir tiene que piscinas grandes, necesitan cada año revisiones a fondo de todos sus elementos.
Pues nada, chicos, gracias por cuidar de todo «por fin» y cómo decía mi querido Zapa: «si dicen que dizan, mientras no hazan», pues eso, que hablen lo que quieran.
Besos
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